El filósofo autodidacto

Author: 
leandro
Editorial: 
Ediciones Ibéricas
Genero: 
Paginas: 
200
ISBN: 
848164059

Abentofail o Ibn Tufayl fue un médico y filósofo andalusí, nacido en Guadix (Granada) antes de 1110, y fallecido en Marrakech en 1185, vivió durante el periodo de tolerancia filosófica y libertad cultural que disfrutaron los Reinos de Taifas.

Influido por el también médico y filósofo zaragozano Avempace (1070-1138), en particular por su «Régimen del solitario», así como por las doctrinas del éxtasis intelectual sostenidas por Avicena y el sufismo de Algacel (reconocidas expresamente en la obra), conservamos de él sólo esta obra, un tratado filosófico disfrazado de novela.

Posteriormente, «El filósofo autodidacto» tuvo gran éxito en Europa y tuvo muchas traducciones. En su momento (siglos XVI-XVIII, fue un libro de moda en Europa.

Dentro de la tradición islámica que vehicula hasta hoy la tradición griega clásica el autor debe mucho a Aristóteles y continua y desarrolla la idea de la «tabula rasa» y el empirismo, lo que servirá de base a muchos pensadores de la Revolución Científica y la Ilustración (Locke, Hume, Berkeley ... ).

Continuando el concepto de «el solitario» de Avempace, el libro recuerda otros mitos conocidos por todos como Mowgli o Robinsón Crusoe, pero con un tinte esotérico (propio del Sufismo) y avicenista.

Ibn Tufayl (sufí, médico, filósofo, poeta, astrónomo y matemático) fue uno de aquellos sabios enciclopédicos medievales, propios de una época en la que saber de todo aún era posible.
En el libro plantea las cuestiones filosóficas dando una respuesta canónica desde los puntos de vista griego clásico (causa primera: Dios, el Ser Necesario) e islámico (el primer motor es incorpóreo, imperceptible e inimaginable). Plantea la posibilidad de alcanzar el concepto de la inmortalidad del alma partiendo de la observación del mundo y el uso de las facultades superiores del hombre.

Como buen místico que es, sostiene que la felicidad reside en la continuidad de la visión de Dios. Por lo que el hombre anhela con sus actos realizar la semejanza con Dios. Entronca así, con ideas que ya aparecen desde antiguo como en la Patrística y que llega a su cénit en San Juan de la Cruz y San Francisco de Sales. Por ello, nuestro Robinsón encuentra la felicidad en la meditación en su austera cueva centrado en el Ser Único. También como iniciado, el autor comprende que muchos conceptos no son asimilables (ni siquiera interesantes) por el vulgo (compara al hombre vulgar con animales) por lo que terminamos como empezamos, con la fe perdida en la sociedad: el misticismo siempre ha sido una salida individualista.

Nos encontramos (para mi y para alguno mas) ante uno de los libros más interesantes de la Edad Media que se plantea el problema de la epistemología y cómo una persona puede alcanzar la verdad usando sus sentidos y facultades superiores con los que el ser humano ha sido dotado.

El libro está disponible on-line en la dirección www.filosofia.org/cla/isl/hayy.htm